Clima

El valle del Salnés se encuentra al norte de la provincia de Pontevedra. Próximo al límite del cultivo de la vid, las Rías Baixas están plenamente integradas en la región Atlántica. Los vinos de la Denominación son, pues, vinos atlánticos.

En Invierno, las mayoritarias borrascas atlánticas del Oeste y del Sudoeste, con sus frentes cálidos, traen importantes precipitaciones y son las determinantes de unas temperaturas suaves, con diferencias día-noche muy poco marcadas. En los meses centrales del invierno se producen frecuentes heladas, nunca muy rigurosas que propician la ausencia total de actividad vegetativa en el viñedo.

La primavera es precoz y lluviosa. Los peligros de origen climático en esta estación son los daños de heladas y el corrimiento de flor. Los riesgos de heladas son nulos en el litoral y van creciendo a medida que nos desplazamos hacia el interior. Solo en años muy excepcionales registramos heladas en nuestros viñedos en esta época del año.

Al principio del verano el anticiclón de las Azores se instala sobre el Atlántico occidental, impidiendo el paso de las perturbaciones. Las precipitaciones son poco frecuentes y poco abundantes y las temperaturas se mantienen suaves gracias al aire fresco, las tormentas de verano son raras y es bajo el riesgo de granizo. En esta estación se produce una importante sequía edáfica favorecida por el descenso de las precipitaciones, aumento de la temperatura y por unos suelos arenosos que facilitan la infiltración. Este anticiclón, a veces no se sitúa en su posición habitual y hace que lleguen a estas tierras borrascas que difuminan las características propias del verano lo que se traslada a los vinos desigualdades entre cosechas en cuanto a graduaciones alcohólicas, acidez, matices, etc.

En otoño se va retirando poco a poco el anticiclón y da paso a la entrada paulatina de nuevas borrascas.